Desarrollo de especialidades en Chile y su futuro.

Desarrollo de especialidades en Chile y su futuro.

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Desarrollo de especialidades en Chile y su futuro.

Un déficit crónico de nuestro sistema de salud público es la falta de especialistas y de desarrollo de las especialidades en él. Las maneras de solucionarlas han sido varias en los últimos veinte años, intentando de manera constante un “amarre” forzado del recurso humano médico especializado. Instancias que no han logrado proveer de especialistas a la red (“becas primarias”).

Sin embargo, la ley médica (19664), promulgada en el año 2000, permite crear una carrera funcionaria que premie monetaria y no monetariamente, el perfeccionamiento, la innovación y el desarrollo de un trabajo médico de excelencia.

A través de la estructura legal de sus artículos y reglamentos se crea un ingreso principal definido en un concurso único, transparente y por oposición de antecedentes, que provea a la atención primaria, y luego un tiempo apropiado de trabajo en dicho nivel, se permite la especialización de los médicos funcionarios, protegiendo su desarrollo familiar y personal (artículo 8° de la ley).

Dicho ingreso se realiza también por un concurso transparente, informado y por oposición de antecedentes académicos y laborales, a programas de prestigio en Universidades serias con solidez académica. Como todo estudiante de postgrado el médico funcionario se rige por la reglamentación de postgrado de las Universidades formadoras, que es determinante para su calificación laboral en el período.

Luego de cumplida su formación académica de especialidad, el médico puede acceder a la siguiente etapa de su carrera funcionaria, la “Etapa de Planta Superior”, como médico especialista en el sistema público de salud.

Un enganche que está dado por la capacidad de desarrollo de la especialidad aprendida por el médico, que tenga cada centro. A su vez, esta capacidad debería estar definida por el servicio de salud correspondiente y por ende, responder a la política de especialidades para el país definida por el Ministerio de Salud.

Se entiende que esta capacidad está dada por la intención del sistema de mejorar sus prestaciones en cantidad y calidad con una mano de obra altamente calificada, con una remuneración atractiva dada por la antigüedad generada en toda su carrera intrasistema y por el apoyo constante a la innovación del médico especialista, con implementación tecnológica constante, gestión acorde y coordinación de redes concordante.

Una carrera así, correctamente aplicada puede proveer todos los cargos en atención primaria, garantizando calidad a través del concurso de ingreso, que incluye ítems académicos de alta exigencia.

Como el concurso de ingreso a especialidades incentiva el desarrollo de gestión y áreas académicas que beneficien a la atención primaria y al mismo médico. Mismo concepto que se rige luego en el ingreso a la segunda etapa de la carrera funcionaria, ya como médico especialista (“Etapa de Planta Superior”). Ya en esta etapa el incentivo monetario se acompaña de un trabajo académico y asistencial efectivo, las bases de siempre del trabajo médico.

Como se ve, este sistema, permite y requiere a su vez de la articulación íntima de las estructuras formativas y laborales de los médicos, mejorando el nivel de la praxis y el desarrollo de la profesión a través del perfeccionamiento constante del recurso humano público.

¿Qué ha faltado para conseguir un sistema así, que satisfaga las necesidades de país y mejore la perspectiva laboral médica?

Intención.

Intención de estado, de una política de mediano y largo plazo que fortalezca el quehacer público en todos sus niveles y que coordine íntimamente los órganos formadores a cada nivel.

Esta anhelada coordinación pública y de las Universidades, una realidad hace varios años atrás, lograría unificar las directrices del perfil de egreso de pregrado y postgrado, de las Universidades del país, en pos de un sistema eficiente en proveer médicos de alta estándar para el país en los distintos niveles.

El costo de esta decisión claramente es el tiempo en que se demora la destinación en atención primaria del médico y luego en su formación de especialista. Pero este es un tiempo que luego de años de déficit de especialistas públicos, ya no parece tan dramático y que permite asegurar un sistema constante de alimentación de los cargos públicos.

FotoFlickr cc

Pablo Salinas Carrizo. Médico Neurólogo. Titulado en la Universidad de Chile, Sede Oriente año 2000. Médico General de Zona (EDF) Hospital de Vicuña, 2001 a 2006. Especialista Neurólogo formado en Hospital Clínico de la Universidad de Chile, 2007 a 2010. Titulado como médico Especialista en 2010 y reconocido por CONACEM el mismo año. Profesor Instructor de la Universidad de Chile, Facutad de Medicina, Sede Centro, desde 2010 a la fecha

 

fuente: Invitado Desarrollo de especialidades en Chile y su futuro.

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