Cuando los movimientos antivacunas cruzaron la línea: los Geier y el protocolo Lupron

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Cuando los movimientos antivacunas cruzaron la línea: los Geier y el protocolo Lupron

Los movimientos antivacunas han tenido un impacto muy importante en la salud mundial, siendo causantes de una disminución importante de las tasas de vacunación en muchísimos países y pavimentando el camino para el resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente controladas. Con ello, han sido responsables de miles de enfermos y muertos a lo largo del mundo, incapaces de montar una respuesta inmune frente a enfermedades prevenibles.

Como si esto no fuese suficiente, los trabajos generados en favor de los movimiento anti vacunas carecen, por lo general, de múltiples características en su diseño y en su interpretación como para ser considerados trabajos serios. Hay muchos que son especulativos, otros con fallas evidentes y otros que lamentablemente son fraudes hechos de forma intencionada. Pero los peores son aquellos en que la ética desaparece y da paso a una maquinaria de uso, abuso y deshecho de niños y pacientes.

Ese es el caso del protocolo Lupron.

Mark Geier es un médico que se ha dedicado a investigar durante un largo tiempo el autismo, sindicando como responsable a las vacunas. No tiene ningún tipo de estudio de especialidad en pediatría, ni en endocrinología, autismo ni mucho menos en vacunas. Su hijo, David, ha sido su compañero de investigación durante largos años, quien, a pesar de no contar con un título de médico, no solo ha estado ayudándolo en sus investigaciones, sino que también a ver sus pacientes.

Los Geier. David a la izquierda y Mark al fondo

Los Geier. David a la izquierda y Mark al fondo

Ambos Geier estuvieron durante largo tiempo defendiendo la teoría, completamente desacreditada, de que el timerosal en las vacunas produce autismo. Sus trabajos al respecto han sido cuestionados una y otra vez, por tener múltiples fallas metodológicas, omisiones y uso incorrecto de términos científicos. En definitiva, sus trabajos han caído completamente en el descrédito. Pero aún así han sido utilizados por los movimientos antivacunas (para el que le interese revisar estos trabajos, lean esta nota, esta o esta).

Pero los Geier fueron un paso más allá. Propusieron una teoría, sin ningún tipo de fundamento científico, de que el etilmercurio producido como metabolito del timerosal en las vacunas se une a la testosterona y que eso evita que el cuerpo sea capaz de eliminarlo. Para ello, en su laboratorio en el subterráneo de su casa, le “diagnosticaron” pubertad precoz a los niños -diciendo que el “exceso” de testosterona hacía que aumentara la toxicidad- y comenzaron tratamiento con Lupron, acetato de leuprolide, un bloqueador del eje gonadotropo a nivel de la GnRH. Es decir, los castraron químicamente.

El Lupron no se utiliza para muchas cosas. Algunos de sus usos son en pacientes con cáncer de próstata metastásico, porque el cáncer de próstata es -en parte- dependiente de andrógenos; en pacientes tienen patologías dependientes de estrógenos o que quieren intentar fertilización in vitro, porque suprime todo el eje y como consecuencia también la función ovárica. En niños, solamente se utiliza en pacientes con pubertad precoz de origen central.

Uno esperaría que si alguien va a iniciar un protocolo de esta magnitud, la evidencia que lo apoya debe ser abundante. Lamentablemente no es el caso. Los Geier publicaron un trabajo totalmente especulativo en la revista Medical Hypothesis, revista no revisada por pares y muy cuestionada por publicar “trabajos” especulativos. Como este. Pero si bien los trabajos especulativos pueden ser interesantes de analizar para comenzar a trabajar teorías, no son sustento suficiente -y no constituye evidencia científica alguna- para iniciar un protocolo como el que iniciaron los Geier.

Esto es pseudociencia con todas sus letras: tomaron datos reales y los transformaron en algo falso que sirviera sus intereses.

En definitiva, los Geier parten de la base -ya descartada- de que el timerosal y el mercurio causan autismo. Y, además, de que la cura para esta enfermedad son los tratamientos quelantes (tratamientos que llevan varios niños muertos a cuestas y que se ha demostrado una y otra vez que no sirven). Luego, usaron un un paper que dice que en niños autistas existen un número aumentado de marcadores de estrés oxidativo y otro que dice que en células de glioblastoma y neuroblastoma, el timerosal en altísimas concentraciones es tóxico, pero si se añade un antioxidante llamado glutation, el daño es evitado.  Lo que uno podría concluir de estos dos trabajos es que el glutation podría evitar el daño causado por altas concentraciones de timerosal en células cancerígenas de glioblastoma y neuroblastoma y, por otro lado, que los niños autistas podrían tener marcadores oxidativos elevados. Nada más.

Los Geier tomaron ambos trabajos, y lo sumaron a otro trabajo de hace más de 30 años que se señala que el mercurio inhibe una de las hormonas de la vía de la testosterona que requiere glutation, la DHEA sulfotransferasa. Esta enzima, a medida que esté más activa, convierte DHEA en DHEA-S, evitando que sea transformada en testosterona. En cambio, si está bloqueada, habría más sustrato para generar más testosterona.

Estos tres trabajos fueron mezclados por los Geier y, sin tener nada que ligara ninguna de estas cosas al autismo, dijeron que la testosterona estaba asociada -en conjunto con el mercurio- a la patogénesis del autismo, produciendo mayor estrés oxidativo. Esto es pseudociencia con todas sus letras: tomaron datos reales y los transformaron en algo falso que sirviera sus intereses.

Y, peor aún, los Geier inventaron que la testosterona se une al mercurio produciendo capas que evitan que el mercurio sea eliminado del cuerpo porque no puede atravesar la barrera hemato encefálica y, de esta forma, se acumula en el cuerpo. Esto es una tontera mayúscula en muchos sentidos, principalmente porque no existe evidencia que demuestre que el timerosal causa autismo, así como tampoco de que la testosterona impide su eliminación. Pero si así fuera, no podría atravesar tampoco la barrera hemato encefálica para entrar al sistema nervioso central. Para unir todas las variables, los Geier se basan en un paper hecho por ellos mismos, que ha sido destrozado una y otra vez por la cantidad de fallas que presenta y porque las conclusiones no tienen ningún sustento.

Aún más, hacer el salto lógico -si por un minuto creemos que lo que dicen los Geier es cierto- y usar Lupron como tratamiento, y eliminar completamente andrógenos y estrógenos, tampoco tiene sentido.

Para poder iniciar el tratamiento con Lupron, los Geier le pidieron a cada niño innumerables exámenes, con un costo aproximado de USD 12.000. Si alguno de estos exámenes se desviaba levemente de los marcos de referencia, se analizaba iniciar Lupron. Al pedir un sinnúmero de exámenes, y dado que los marcos de referencia están diseñados para incluir a un porcentaje importante -pero no toda- la población sana, los Geier jugaban con los porcentajes para encontrar valores fuera de la referencia. Luego, como este medicamento es caro y no es cubierto por las aseguradoras para “tratar” autismo, los Geier los diagnosticaron a todos con pubertad precoz y comenzaron tratándolos con dosis hasta 10 veces superiores a las utilizadas para la pubertad precoz, a un costo de USD 5.000 a 6.000. Al mismo tiempo, mantenían el tratamiento con quelantes, tratamiento sin también sin sustento científico y que ha causado muertes de niños autistas.

Otra cosa interesante del caso es que, para poder investigar este protocolo en seres humanos, los Geier necesitaban que un Institutional Review Board (IRB) revisara sus estudios y diera cuenta de que estaban hechos de forma ética, con un perfil riesgo-beneficio adecuado, que se minimizara todo sufrimiento innecesario y que se obtuviese un consentimiento informado real. Dicho y hecho, crearon una institución llamada The Institute for Chronic Illnesses que tiene su propio IRB. Este instituto tiene como dirección la casa de Mark Geier y tiene como integrantes de su IRB… al propio Mark Geier, a su hijo David y otros cercanos, todos activistas anti vacunas, colaboradores en sus trabajos o abogados en causas antivacunas. Ninguno tiene ningún tipo de experiencia en endocrinología, por lo tanto, poco podían saber si lo que hacían era correcto o no. Pero el hecho de estar Mark y David Geier decidiendo sobre sus propios protocolos es increíblemente poco ético. Pero la polémica no cerró ahí. Los Geier habían realizado todo el protocolo en niños antes de inscribir su IRB.

Finalmente, el año 2011 el estado de Maryland decidió suspenderle la licencia a Mark Geier, por falsear diagnósticos y exponer a niños autistas a daños a corto y largo plazo, de forma innecesaria y contrario a toda evidencia científica. Es más, señalan que su “tratamiento” es un riesgo muchísimo mayor que la enfermedad. Además, agrega a los argumentos tratar niños fuera de su área de conocimiento, pedirles miles de dólares en exámenes innecesarios, iniciar Lupron mediante consulta telefónica con los padres y sin ni siquiera conocer a los pacientes y, por último, no solicitar un consentimiento informado adecuado, mintiendo en varias ocasiones. El abuso a los niños fue demasiado.

Esta suspensión fue confirmada en una segunda instancia ese mismo año y en una apelación el 2012. Los estados de Washington, Virginia y California también suspendieron su licencia. Sin embargo, Geier continuó trabajando como médico, lo que llevó a que el año 2012 se le acusara de violación de su suspensión y se le revocara formalmente su licencia de médico. El año 2013, la última licencia médica que le quedaba a Geier en los Estados Unidos fue revocada en el Estado de Hawaii. David Geier, en cambio, fue multado por practicar como médico cuando no lo era. Otro de sus colaboradores, John L. Young, también vio revocada sus licencias.

David sigue sin ser médico y Mark continúa sin poder practicar medicina, pero eso no ha impedido que publiquen varios trabajos pseudocientíficos, en revistas de escaso y dudoso renombre, muchas veces para evitar el peer review. Estos trabajos continúan siendo publicitados una y otra vez por los activistas anti vacunas y han ocupados por estos mismos grupos, por ejemplo, como “evidencia” para formular políticas publicas en mi país, Chile.

Referencias

1.- David Gorski. Chemical castration for autism: After three years, the mainstream media finally notices [Internet]. Science-based Medicine. 2009. Disponible en: http://www.sciencebasedmedicine.org/chemical-castration-for-autism-after-three-years-the-mainstream-media-finally-notices/

2.- Tsouderos T. “Miracle drug” called junk science [Internet]. chicagotribune.com. [citado 30 Enero 2014]. Disponible en: http://www.chicagotribune.com/health/chi-autism-lupron-may21,0,242705.story

3.- David Gorski. Why the latest Geier & Geier paper is not evidence that mercury in vaccines causes autism [Internet]. Science-based Medicine. 2008. Disponible en: http://www.sciencebasedmedicine.org/why-the-latest-geier-geier-paper-is-not-evidence-that-mercury-in-vaccines-causes-autism/

3.- Kathleen Seidel. Significant Misrepresentations: Mark Geier, David Geier & the Evolution of the Lupron Protocol (Part Two) · Jun 20, 11:45 AM [Internet]. Neurodiversity. Disponible en: http://archive.is/NYHjz

4.- Mills S, Jones T. Physician team’s crusade shows cracks [Internet]. chicagotribune.com. [citado 30 Enero 2014]. Disponible en: http://www.chicagotribune.com/health/chi-autism-lupron-geiers-may21,0,983359.story
5.- Dr. Mark Geier loses license in Illinois, Missouri over Lupron treatment for autism [Internet]. Chicago Tribune. [citado 30 Enero 2014]. Disponible en: http://articles.chicagotribune.com/2012-11-05/news/ct-met-autism-doctor-20121106_1_autism-doctor-david-geier-mark-geier
6.- W T. Mark Geier: Not a Leg to Stand On [Internet]. Harpocrates Speaks. [citado 30 de Enero 2014]. Disponible en: http://www.harpocratesspeaks.com/2013/05/mark-geier-not-leg-to-stand-on.html

Conoce a Francisco Bengoa

Médico cirujano de la Pontificia Universidad Católica, bajista y diseñador web. Director de Frecuencia Médica.

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fuente: fjbengoat

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