Vacunas, timerosal y autismo

Vacunas, timerosal y autismo

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Vacunas, timerosal y autismo

El martes 17 de diciembre se aprobó en el Senado la eliminación del preservante timerosal en las vacunas. Esta es una medida que lleva mucho tiempo discutiéndose y que incluso el año pasado logró trabar la aprobación del presupuesto de la nación.

El argumento detrás de este proyecto es que el timerosal tiene mercurio y, por lo tanto, produce autismo en los niños en que se les inocula vacunas que lo contengan.  O al menos de que existe incertidumbre dentro de la comunidad científica con respecto a los efectos a largo plazo del timerosal. Nada más falso.

Mitos y rumores sobre la relación entre vacunas y distintas enfermedades han circulado desde hace décadas. Lo interesante es que los rumores han variado dependiendo del país en el que se está. En Francia se relacionaron las vacunas a esclerosis múltiple y en Estados Unidos el uso de timerosal al autismo. En Inglaterra, y uno de los escándalos más impactantes, se asoció, mediante un fraude científico considerado de los más importantes del siglo XX, la vacuna tresvírica a la aparición de autismo.

El fraude llevado a cabo por Andrew Wakefield en Inglaterra durante la década de los 90, consistió en inventar una relación inexistente entre la inoculación de la vacuna tresvírica (sarampión, rubeola y paperas) y la aparición de enfermedades del espectro autista en 12 niños. Este fraude, publicado en la revista The Lancet y retractado años después, creó y potenció un movimiento mediático anti vacunas, que ha causado cientos de miles de enfermedades y muertes a lo largo del mundo.

En Estados Unidos, sin embargo, la discusión no se centró en el fraude de Wakefield, sino en una supuesta relación entre el preservante utilizado en algunas vacunas, llamado timerosal, y la aparición de autismo, basado principalmente en la confusión de dos compuestos, el metil mercurio y el etil mercurio, tóxico el primero, inocuo y seguro el segundo. El timerosal es un preservante antiséptico que contiene etilmercurio y es utilizado para evitar contaminación de algunas vacunas.

El año 1999, luego de iniciada una revisión de los productos alimentarios y farmacológicos que incluyesen algún tipo de mercurio, el Center for Disease Control (CDC) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomendaron la eliminación del timerosal de las vacunas como medida precautoria, “a pesar de no existir evidencia de daño posible debido a su uso en vacunas”, hasta tener claridad sobre sus efectos. Esta medida se hizo principalmente con el objetivo de intentar recuperar la confianza pública en las vacunas, dañada luego del impacto del trabajo de Wakefield y de estas acusaciones.

Desde el año 1999 hasta la fecha, la evidencia sobre la seguridad de las vacunas y del timerosal es abundante y clarísima y las recomendaciones internacionales así lo expresan:

  • El timerosal contiene etil mercurio, el cual tiene una vida media corta, no se acumula en el cuerpo y es eliminado efectivamente a los pocos días. No contiene metil mercurio y no es tóxico.
  • El año 2004 el Comité para la Seguridad de las Vacunas en EEUU emitió su informe final, en el que concluye que ni las vacunas ni el timerosal producen autismo.
  • El año 2008 la Organización Mundial de la Salud emitió, a través de su Comité de Seguridad de las Vacunas, un comunicado en el que apoya el uso de timerosal en las vacunas. Este informe fue apoyado por la Asociación Americana de Pediatría el año 2011.
  • El año 2010 fue retractado de forma íntegra el trabajo de Andrew Wakefield que relacionaba de forma fraudulenta la vacuna tresvírica y el autismo. A Andrew Wakefield y sus colaboradores se les quitó la licencia médica en lo que se ha considerado uno de los fraudes científicos más importantes del siglo XX.
  • El año 2012, el SAGE (Strategic Advisory Group of Experts) de la Organización Mundial de la Salud señaló que “no se encuentra ninguna asociación entre el timerosal y el autismo u otros trastornos del desarrollo”. Es más, recomiendan no hacer la transición de vacunas multidosis con timerosal a vacunas monodosis, puesto que “tendría un impacto en las cadenas de frío, de almacenamiento y deshecho que pueden aumentar considerablemente los costos de los programas de inmunización”.
  • Poco tiempo después, la Asociación Americana de pediatría respaldó y publicó el informe del SAGE.
  • El Convenio de Minamata, firmado el año 2013 por 140 países, es un esfuerzo internacional por reducir la exposición a mercurio y sus efectos nocivos sobre la salud. En él se expresa claramente la necesidad de reducir los implementos de salud que contengan mercurio, tales como los termómetros y las amalgamas dentales. El timerosal es analizado de forma aparte y se señala que de forma tajante que se ha llegado “repetidamente a la conclusión de que no existen pruebas que evidencien que la cantidad de tiomersal utilizada en las vacunas represente un riesgo para la salud.”

Es importante también considerar que en los países en que se eliminó el timerosal de las vacunas la incidencia de los trastornos del espectro autista no ha disminuido. Por el contrario, continúan aumentando de forma persistente.

En la actualidad, el timerosal es utilizado en todo el mundo, incluidos los países desarrollados que en su momento prohibieron su uso. Tal es el caso, por ejemplo, de las vacunas multidosis contra la influenza en Estados Unidos. En Chile, la mayoría de las vacunas no tiene timerosal o tienen concentraciones muy menores.

El debate sobre la seguridad de las vacunas y del timerosal es un tema zanjado por la evidencia científica. Las vacunas no producen autismo ni otros trastornos del neurodesarrollo. Las vacunas están erradicando y controlando de forma eficaz enfermedades como la poliomielitis, el sarampión y la tos convulsiva. Al año, se previenen cerca de 1 millón 500 mil muertes de niños en el mundo con el uso de las vacunas. Son uno de los cambios de la sociedad moderna responsable por la mejoría sostenida de la expectativa y de la calidad de vida.

Si bien la evidencia es abundante y clara y las asociaciones médicas de todo el mundo aprueban el uso de timerosal como preservante de las vacunas, las repercusiones del impacto mediático de los movimientos antivacunas y anti timerosal son importantes, peligrosos y dañinos. Y hoy impactan a Chile.

Una ley que se base en fraudes, mitos y suposiciones no es lo que nuestro país necesita. Es inconcebible que el Senado legisle en base a supuestos, despreciando de forma insólita la evidencia y las recomendaciones nacionales e internacionales. Además, se aumenta considerablemente el costo del plan nacional de inmunizaciones, a pesar de existir múltiples carencias en nuestro sistema de salud que requieren de financiamiento urgente.

Las políticas públicas no pueden estar basadas en la ignorancia, en los supuestos ni en el lobby, especialmente cuando existe evidencia científica clara y contundente.

Conoce a Francisco Bengoa

Médico cirujano de la Pontificia Universidad Católica, bajista y diseñador web. Director de Frecuencia Médica.

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fuente: fjbengoat

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