Publicidad de alimentos y salud, develando el lucro en la alimentación

Publicidad de alimentos y salud, develando el lucro en la alimentación

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Publicidad de alimentos y salud, develando el lucro en la alimentación

Pertenecemos al grupo de los trabajan en nutrición y todos los días nos sorprende la publicidad de alimentos. Hoy en día proliferan las publicidades de alimentos que parecieran fabricados de aire… reducido en libre debajo en …. cero de esto. ¿Qué estamos comiendo? ¿Por qué cada día estamos más obesos? 
​Las materias primas más baratas son harina, grasa, azúcar, sal y agua y son los ingredientes que predominan en la formulación de los alimentos altamente procesados que predominan en el mercado.Se les agrega alguna pizca de fibra, vitaminas, minerales, “grasas buenas” (omega 3 omega 6) para dar una apariencia más saludable. La industria alimentaria está instalando el destacar las supuestas virtudes de sus productos y parece ya haber decidido y posiblemente estudiado, que para lo “más saludable”, el signo ​, es la autorización para el consumo, incluso su color es verde, color de lo natural y sano. Con ello se obtienen alimentos baratos y de pobre calidad nutricional, que son vendidos a precios altos (el mejor ejemplo las bebidas gaseosas: agua+azúcar) maximizando las ganancias apoyados por la publicidad. La industria alimentaria no produce para satisfacer las necesidades de alimentación de la población, sino que crea mediante las técnicas de marketing, falsas necesidades con el solo objetivo de aumentar el lucro. De hecho se ha descrito que la industria de alimentos está usando las mismas tácticas comerciales y publicitarias que la industria del tabaco y las bebidas alcohólicas (Stuckler D et al 2012; Dorfman L,et al 2012 ). ​ 
Un ejemplo, que nos ha impresionado particularmente, es el del producto Ensure, publicitado para el segmento ABC1, porque es muy caro, pero soluciona cualquier problema. Si su hijo es malo para comer, no lo reeduque, dele Pediasure. Para mantenerse joven, vital, buena moza, sin arrugas, andando en bicicleta o paseando el perro como Katherine, tome Ensure. Ahora, si es mayorcito y quiere ser un adulto mayor como Héctor, lleno de vida, elástico, estupendo, bien conservado, tome Ensure. Y curiosamente, no es un alimento, es los de los llamados “alimentos para regímenes especiales” dicho de manera más fácil, para enfermos o personas en una situación de salud especial, condición que Nicole, Katherine o Héctor están lejos de tener. Lo especial es que son bellos, conocidos, con credibiliadad, exitosos, además, casi seguro bien pagados. ​ 
La pregunta es qué logra entender el consumidor, en la maraña de mensajes publicitarios en que está inmerso. La mayoría probablemente no piensa, consume impulsivamente, gracias a la información grabada en su inconsciente por la exposición constante a la publicidad y marketing, que diseña desde el empaque hasta la ubicación del producto dentro de la góndola del supermercado. Unos pocos intentan desentrañar la información y finalmente cree entender o simplemente renuncia agotado y compra (haga el ejercicio de intentar comprar un cereal saludable en el supermercado, le tomará unos 30 minutos sólo leer las etiquetas). Y eso busca la publicidad, no importa la salud de las personas, usted elige. Si no “elige vivir sano”, es su problema. Vivimos inmersos en la ilusión de que elegimos lo que comemos y sin embargo, comemos lo que las marcas nos imponen. 
Nuestra esperanza, a lo mejor de soñadoras, es que la nueva Ley sobre composición de alimentos y su publicidad, que pocos países tienen y que está siendo observada atentamente por otros que tiene nuestros mismos problema, sea aplicada efectivamente como un aporte a la salud, principalmente protegiendo a los niños y simultáneamente a toda la población. No podemos olvidar a los grupos más vulnerables desde el punto de vista social y económico. ​ 
Los ciudadanos chilenos tienen derecho a la alimentación consagrado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU. El Estado, en la actual situación de desarrollo del país, debiera garantizarles además, una alimentación de calidad, poniendo límites y regulando efectivamente los alimentos no saludables, y mejorando la disponibilidad y acceso a los alimentos saludables. ​ 
El Ministerio de Salud tiene un año de plazo para hacer el Reglamento de la Ley, mucho tiempo para una tarea urgente, luego habitualmente se otorga más tiempo para la implementación. Esto es preocupante, estos plazos solo perjudican a la población y siguen favoreciendo a la industria que provecha cualquier vacío normativo. 
Lo esperable para los soñadores de la nutrición es que esta Ley y su Reglamento sea efectivamente aprovechada para ayudar, educar e impulsar a la industria a mejorar la calidad de sus productos. Esta condición sólo se logrará si se construye a puertas abiertas, con los consumidores, con la señora Juanita y la señora Esperanza, transversalmente, con las personas y los consumidores, preguntando y escuchando sus propuestas. Los especialistas de nutrición sólo podemos guiar y no poner la ciencia al servicio de la industria, sino de cara a las personas. Nutrición sin auspicios y sin marcas.
​Teresa Boj Jonas y Marcela Romo
Teresa Boj Jonas es Directora de la Escuela de Nutrición y Dietética, Facutad de Medicina de la Universidad de Chile. Es nutricionista de la Universidad de Chile y Magíster en Ciencias de la Nutrición, mención Planificación en Alimentación y Nutrición, INTA. Universidad de Chile.

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