Por un Sueño Feliz sin Violencia

Por un Sueño Feliz sin Violencia

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Por un Sueño Feliz sin Violencia

“No conocemos la infancia; sobre las falsas ideas que se poseen, cuanto más se abunda más nos equivocamos. Los más sabios buscan siempre al hombre en el niño, sin pensar en aquello que éste es antes de ser hombre”

J.J.ROUSSEAU

Este post es amor puro. Es el amor por mi cachorro lo que me impulsa a luchar por la protección de los derechos de todos los niños que veo a través de él.
El día 11 de octubre del 2012 recibí un correo electrónico enviado por la Comunidad Pampers que contenía un boletín de noticias y cuyo objetivo era brindar la mejor información para el cuidado y desarrollo de los bebés, así como también consejos útiles para el bienestar de la familia.
A continuación profundizaré en uno de los artículos denominado “Entrenamiento para dormir a niños problemáticos”, pues sus recomendaciones me parecen crueles y aterradoras:
1. Aferrarse a una rutina diaria de horarios para dormir.
2. Frente a los despertares del niño, mantenerse firme y atenerse a las reglas. No rendirse ni permitirle que se quede despierto hasta más tarde o que duerma en la cama con los padres.
3. “No apresures a tu bebé cada vez que se despierte en la noche. Siempre que no esté enfermo, déjalo llorar un rato para que se pueda calmar por sí mismo y se vuelva a dormir. Y si tienes que ir a verlo, no enciendas la luz ni lo alborotes, acuéstalo otra vez, dile “todo está bien” en forma dulce pero firme, dale las buenas noches y sal de la habitación sin dar la vuelta y sin dudar. Si te mira mientras sales o siente tu duda, aprovechará esta oportunidad para lograr que te vuelvas a acostar a su lado. Luego, si sigue gritando por varios minutos después que te hayas ido, dale todo el tiempo que puedas resistir antes de regresar a él”.
4. “Repite esta rutina tantas veces como sea necesario, cada vez alargando más el período de tiempo entre tus visitas – empieza esperando 5 minutos al menos, luego 10, luego 20, luego 35. Y sigue así hasta que se vaya a dormir. Unas cuantas noches con este tipo de entrenamiento es usualmente suficiente para que la mayoría de los bebés se den cuenta que ¡el llorar simplemente no vale la pena!
5. “Recuerda que tus respuestas actuales a estos problemas del sueño podrán tener un impacto real en su comportamiento a la hora de dormir durante los próximos dos años, así que vale la pena entrenar a tu bebé a manejar las noches por él mismo. Aprender que tu no irás corriendo a su lado cada vez que él llore, es una lección que beneficiará a toda la familia en el futuro, incluso si ¡esto significa soportar varias noches estrepitosas a fin de lograrlo!”
No logro imaginar la cantidad de padres que por desconocimiento o por seguir las sugerencias de un “experto” deciden entrenar las necesidades y deseos de sus hijos a su antojo.
¿Son los niños seres tan insignificantes como para dirigirlos y obligarlos a entender que están supeditados a quien le cuida y en pro de su felicidad? ¿Somos los adultos tan egoístas como para fundamentar la crianza en modelos patriarcales violentos basados en la dominación y el miedo?
Sin duda el médico español Eduard Estivill, con su aclamado libro “Duérmete niño”, actualmente titulado “Método Estivill Guía rápida”, ha contribuido a aumentar la desesperanza y el dolor en las familias, al considerar el sueño infantil como un problema que debe solucionarse mediante la aplicación de métodos educativos conductistas.
Sólo para que se hagan una idea, el Dr. Estivill indica:
“…lo lógico es que llore, grite, vomite, patalee, diga “sed”, “hambre”, “pupa”, “no te quiero”…lo que sea con tal de conseguir que os dobleguéis, pero ni os inmutéis…Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis haciendo por su salud y la de toda la familia…” “…lo más probable es que en ese momento esté llorando a moco tendido…ni caso. Seguid hablando como si nada”. “A un niño vomitar no le cuesta mucho, y aunque se de golpes –cosa que en principio os puede alarmar y con razón- no llegará a hacerse daño y lo dejará correr tan pronto entienda que vosotros no le dais ninguna importancia”. “Debéis desaparecer de la habitación antes de que el niño se duerma. No tenéis que ayudarle a coger el sueño, acunándolo, acariciándolo o haciéndole fiestas”.
“Nunca dialogaréis con el niño ni haréis caso de sus protestas. Ahora sabéis que sólo está haciendo servir acciones para conseguir reacciones. De hecho, no le pasa nada. Por tanto, no os pongáis nerviosos ni desfallezcáis en ningún momento, ni tan solo cuando veis que el niño vomita o se da golpes”

Siento el deber de aclarar a los padres y a la Comunidad Pampers lo siguiente:
1. El sueño es un proceso evolutivo, por lo tanto, ningún niño debe aprender a dormir pues ya sabe hacerlo desde la etapa prenatal. Evoluciona y se sincroniza con otras necesidades biológicas a lo largo de la vida por lo que intentar alterarlo puede producir efectos dañinos.
2. Durante los primeros meses el sueño del lactante se caracteriza por ser:
a) Bifásico: Tener dos etapas (sueño activo o REM y sueño lento) de 60 minutos de duración, con un mayor porcentaje de sueño REM que el adulto, lo que provoca que el niño se despierte frecuentemente para alimentarse y con ello evita la hipoglicemia. Las tomas seguidas además mantienen la producción de leche materna estable.
b) Polisecuencial: Es decir, posee varias secuencias a lo largo del día, a diferencia del adulto que es unisecuencial.
c) Ultradiano: No diferencia entre el día y la noche, por lo que los despertares garantizan la entrega de cuidados durante la noche.
3. Obligar a los niños a dormir solos cuando están angustiados y asustados es antinatural y es el responsable de un shock neuroemocional.
En primer lugar se activa el sistema hipotálamo-hipofisiario-adrenal preparado para escapar o pelear, luego a medida que el niño llora y no es atendido el cerebro es invadido por hormonas como el cortisol (la hormona del estrés) y otras sustancias que aumentan la tensión y ansiedad. Finalmente el niño cae rendido porque su cerebro se adaptó a este estado de tensión crónica.
4. La utilización de este tipo de entrenamiento ocasiona alteraciones en el apego, entendiendo éste como la relación profunda e indisoluble que ocurre entre los padres y sus hijos. Significa respetar incondicionalmente las necesidades de los niños, aceptándolas sobretodo en los periodos de estrés.
5. Un niño se siente seguramente apegado a su padre o madre cuando tiene la seguridad de que estarán a su lado en cualquier situación y en este sentido el apego es un lazo esencial para la supervivencia del recién nacido y el niño pequeño.

La crianza con amor y respeto forma adultos capaces de establecer relaciones seguras y libres.

fuente: Ange_arenass Por un Sueño Feliz sin Violencia

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