Mi hijo tomó cloro ¿Qué puedo hacer?

Mi hijo tomó cloro ¿Qué puedo hacer?

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Autor medicamentoso
Mi hijo tomó cloro ¿Qué puedo hacer?

El cloro se trata de un desinfectante biodegradable, económico que permite eliminar virus, hongos y bacterias como la Salmonella, Listeria, Rotavirus y Escherichia Coli, entre otras. Se suele utilizar para la desinfección del agua, blanqueo de telas y remoción de manchas y olores que los detergentes no suelen atacar.

Su bajo costo, disponibilidad y uso seguro con mínimos cuidados son factores que han convertido al cloro en uno de los productos más ampliamente utilizados en el mundo. En el hogar es un indispensable cuando se trata de garantizar desinfección, es una de las formas más eficaces para potabilizar el agua y su uso como blanqueador en procesos textiles se remonta a la Francia de fines del siglo XVIII.

El hipoclorito de sodio disuelto en agua y que toma el nombre de cloro doméstico, fue desarrollado por el francés Berthollet en 1787 y utilizado en un principio para el blanqueo de telas. A fines del siglo XIX, Luis Pasteur comprobó su incomparable poder de desinfección extendiendo su uso a la defensa de la salud contra gérmenes y bacterias.

Lo que normalmente se llama cloro doméstico es una disolución de hipoclorito de sodio. En el comercio es posible encontrarlo en concentraciones que van desde el 1 al 15%, mientras que en los productos de limpieza y desinfección del hogar su concentración es de alrededor del 3%. Pese a que es tóxico, es inocuo cuando se descompone y si es liberado al ambiente no persiste por mucho tiempo.

Sus principales componentes son agua e hipoclorito de sodio, que es el ingrediente activo y se encuentra en una concentración al 4,5% (es decir, 4,5 gramos de hipoclorito de sodio en 100 ml de agua).

Tanto niños como adultos se pueden ver afectados por una posible ingesta accidental de tal producto, al almacenarlo en envases poco apropiados (botellas de bebidas especialmente) o por descuidos. Cabe reconocer que en estos casos, la ingesta suele ser autolimitada, beneficio otorgado por el mal sabor en la boca del producto en sí.

En caso de ocurrir una exposición de cualquier tipo (ingesta, tópica, ocular o inhalación) se pueden llevar en el hogar, ciertas medidas que pueden contribuir a un correcto manejo de la intoxicación en sí.

Ingestión

Es así como en caso de ingesta de cloro doméstico, éste actúa como irritante a nivel gastrointestinal, desencadenando náuseas y, eventualmente, vómitos y diarrea que son de alguna forma, normales a la exposición al producto.

De ser así, la primera medida a realizar es lavar bien la boca de la persona afectada, con el fin de evitar la irritación de la mucosa oral así como también, el de arrastrar los restos del producto que estén en la garganta y otorguen una sensación de malestar. En segundo lugar, diluir, que consistiría en la ingesta de líquido como agua, leche o jugo (LA LECHE NO ES ANTÍDOTO PARA NINGUNA INTOXICACIÓN). Esto permite, como su nombre lo dice, diluir el contenido gástrico que contiene el cloro ingerido y evitar, en parte, una mayor irritación a nivel estomacal y/o intestinal.

Finalmente, si a pesar de tales medidas, los episodios de vómitos, dolor abdominal y/o diarreas continúan (y muy especialmente en niños), se debe acudir a un servicio asistencial para una evaluación médica y un tratamiento adecuado que, por lo general, consiste en rehidratar a la persona afectada y otorgar terapia analgésica y para el control de los vómitos y/o diarrea.

Inhalación

Si el producto es inhalado, su peligrosidad viene de la mano de varios factores: tiempo de exposición a los gases, concentración de estos, correcta ventilación del espacio donde se manipula el producto, uso o no de mascarilla y tamaño de la habitación. Es probable que por vía respiratoria se presente irritación de nariz y ojos y la respiración en sí se vea afectada, traduciéndose en tos, dificultad para respirar y, en el peor de los casos, ahogos.

En tal caso, la medida general es salir de la fuente de exposición y tomar bastante aire ambiental. Si al cabo de unos 15 a 20 minutos no ceden los síntomas, se recomienda acudir a un servicio de urgencias para una evaluación por el personal de salud.

Exposición ocular

En caso de entrar el producto, contacto con los ojos se suele presentar irritación, picor, ardor, lagrimeo y enrojecimiento de la conjuntiva.

Para tal situación, el tratamiento en el hogar consiste en colocar el ojo afectado bajo un chorro de agua tibia a presión media, en lo ideal, utilizando una ducha “teléfono” y permitiendo que escurra el agua desde el lagrimal (la parte del ojo más cercana a la nariz), hacia el otro lado, sin frotar los dedos en el o los ojos afectados. Tal procedimiento llevarlo a cabo por unos 15 minutos. Si después de esto, la sintomatología continúa, de igual manera se debe acudir a un servicio de urgencias.

Exposición tópica o dérmica

Finalmente, al contacto con la piel se suele presentar irritación y picor y que, en el caso de ser una exposición prolongada, puede causar ciertas quemaduras. Se debe lavar con abundante agua la zona afectada, bajo un chorro que no cese de correr.

Debe evitarse el contacto directo del cloro con la piel y muy especialmente con tejidos sensibles como ojos y mucosas. Igualmente, se debe evitar respirar sus vapores, utilizando guantes y mascarillas. Una solución de cloro, aún en baja concentración, puede causar irritación entre moderada y severa de los ojos en el plazo de un día. Lo mismo aplica para la piel, aunque en este caso el plazo se reduce a sólo algunos minutos.

Por: Felipe Lizana

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