Medicamentos: ¿Un derecho o un bien de consumo?

Medicamentos: ¿Un derecho o un bien de consumo?

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Medicamentos: ¿Un derecho o un bien de consumo?

Los medicamentos en Chile constituyen una de las piezas centrales en el tinglado del negocio de la salud. Este negocio se genera durante la década de los ochenta con la desregulación y privatización de las funciones públicas del Estado, negocio que abarca aspectos como la producción y la distribución de los medicamentos. Frente a un escenario de excesiva falta de regulación, los incentivos han quedado puestos en maximizar la utilidad y el lucro, permitiendo que ocurran fenómenos como la colusión en los precios por las grandes cadenas de farmacias, la actual controversia entre precios de medicamentos bioequivalentes y los innovadores, entre otros problemas. Este “dejar hacer” a la mano invisible del mercado, ha provocado que los medicamentos, que son parte del derecho a la salud, se conviertan en otro bien de consumo más
Durante la dictadura militar se efectuó una profunda reestructuración del conjunto de nuestros derechos sociales, la cual tenía como objetivo lograr la apertura de estos derechos sociales como una fuente de negocio que posibilitara el “crecimiento económico”. Esta apertura hacia el mercado ha significado generar una concentración económica brutal en los diferentes derechos sociales, generando desigualdad y segregación en nuestro país. 
Gasto en salud y medicamentos 
Una de las formas en las cuales se puede graficar de mejor manera la desigualdad en salud, es mirando cómo se financia el sistema chileno y para dónde se destina ese financiamiento. Los mecanismos de financiamiento son básicamente tres:
1. Las cotizaciones obligatorias de salud, que representa el 27% del total del gasto (7% queda en fonasa y un 20% en Isapres)

2. El aporte fiscal, que corresponde a un 36% del gasto

3. Y el llamado gasto de bolsillo que corresponde a un 37% del total del gasto, y por ende el principal mecanismo de financiamiento del gasto en salud. Desde el punto de vista al destino del gasto, este se distribuye de forma desigual, quedando un 42,7% en la red de salud pública, mientras que el restante 57,3% termina en los privados. 
El gasto de bolsillo es el principal financiador de la salud en Chile. Este es el gasto que realizan directamente las familias en servicios de salud. El 37% que representa el gasto de bolsillo, equivale a 2,7% del PIB de Chile. Esta es una cifra realmente grande para un tipo de gasto que es sumamente regresivo y que puede producir incluso empobrecimiento de algunas familias que se vean afectadas por gastos catastróficos. Según los datos aportados por el profesor Camilo Cid, “El porcentaje de participación del gasto de bolsillo en medicamentos en el gasto de bolsillo total es alto (55%)[1]. Esto ilustra la existencia de un gran problema en la relación gasto de bolsillo-medicamentos, principal componente de este tipo gasto regresivo. Indica que no existe una real cobertura por parte de los seguros (público y privados) de los medicamentos y que se encuentran totalmente enajenados del derecho a la salud. 
Un segundo elemento de gran relevancia que también es señalado por el profesor Camilo Cid, muestra que el quintil más pobre es quien tiene un mayor porcentaje de gasto de bolsillo en medicamentos (67,6%). Esto reafirma el carácter regresivo del gasto de bolsillo. 
Un ejemplo: precios y cobertura de medicamentos en Isapres-Clínicas 
Otro aspecto que llama la atención respecto a los medicamentos tiene relación con el grado de cobertura y los precios que éstos tienen en el subsistema privado de salud. Por un lado debemos decir que el número de prestaciones desde el 2002 hasta el 2010 ha disminuido de forma considerable, de 923,7 prestaciones por cada 1000 beneficiarios de Isapres a 205. Esto también se produce junto a un aumento en los copagos, que alcanza una variación porcentual de 376% de aumento y los precios con una variación de 399% (ver gráfico).
El gráfico ilustra la evolución de los precios de los medicamentos ofertados en las clínicas privadas, y si bien el número de prestaciones han disminuido, al 2010 por concepto de medicamentos se facturaron más de 73.636 millones de pesos en las clínicas. 
Las consecuencias de la liberalización y desregulación de la distribución y producción de los medicamentos en Chile, implica que los medicamentos ya no son parte del derecho a la salud y son entendidos como bienes de consumo. Esta lógica empeora la desigualdad general en la salud y genera que el acceso esté en función no de la necesidad sanitaria de la población, sino que está en función principalmente de la capacidad de pago de las personas, situación compartida en el conjunto de nuestros derechos sociales.
Matías Goyenechea
Vocero de Salud un Derecho 
Notas:

[1] Acceso a Medicamentos Alto Costo: Motivación http://www.politicaspublicas.uc.cl/media/proyectos/material/1345_Presentacion_Dr._Camilo_Cid.pdf

fuente: medicamentoso Medicamentos: ¿Un derecho o un bien de consumo?

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