Los smartphones y tablets como agentes nosocomiales

Los smartphones y tablets como agentes nosocomiales

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Los smartphones y tablets como agentes nosocomiales

El uso de dispositivos móviles como smartphones y tablets es cada vez más común en la práctica médica. Sin embargo existe un riesgo que muchas veces no consideramos al usarlo.

Un artículo publicado el año 2009 en Annals of Clinical Microbiology and Antimicrobials indica que en un estudio realizado a 200 teléfonos móviles de trabajadores de la salud tanto en la sala de operaciones como en la UCI, el 94.5% presentó evidencia de contaminación con bacterias patógenas.

Las bacterias aisladas correspondieron en un 31,3% a gram negativos con resistencia a ceftazidima en un 39.5%. El S. aureus fue aislado en un 39.5% de los casos con un 37.7% de patógenos meticilino-resistentes.

Por lo tanto queda en evidencia que los teléfonos móviles y cualquier dispositivo electrónico usado como ayuda en el proceso diagnóstico de un paciente se puede transformar en un agente nosocomial importante, no sólo para el paciente sino para nosotros mismos como profesionales de la salud y para nuestras familias al llevarnos dichos patógenos a nuestros hogares.

Esto no significa que no debamos utilizar dichos dispositivos en la práctica médica diaria, sino que debemos ser más cuidadosos en cómo utilizamos los dispositivos móviles al lado de la cama del paciente.

Por supuesto el lavado clínico de manos es imprescindible para mantener a raya las infecciones nosocomiales, y para el uso de los dispositivos móviles se aplica la misma regla, y es recomendable esperar a haberse lavado las manos para utilizarlo.

También hay que recordar las precauciones universales que aconsejan entre otras recomendaciones el uso de guantes de procedimientos para examinar a los pacientes. Obviamente no es recomendable utilizar los dispositivos móviles mientras tengamos puestos los guantes, y es preferible usarlos una vez retirados. Incluso es recomendable realizar un lavado clínico de manos posterior a haberse retirado los guantes antes de utilizar un dispositivo móvil.

En resumen, siempre hay que hacerse el tiempo para lavarse las manos antes de usar el dispositivo móvil.

Más de alguno tendrá disponible en sus lugares de trabajo dispensadores con alcohol gel. La eficacia del alcohol gel es muy similar al lavado clínico de manos, pero pierde eficacia en forma importante si las manos no están completamente limpias.

Finalmente todavía nos queda el asunto de la contaminación del nuestro dispositivo móvil, ya sea smartphone o tablet, para lo cual nos puede ayudar una guía encontrada en eHow.

Es importante hacer notar que no se debe limpiar o desinfectar con el dispositivo encendido, por lo tanto es necesario apagarlo. Se debe usar líquidos de limpieza específicos para dispositivos electrónicos los cuales están basados generalmente en alcohol isopropílico y vienen en dispensadores con spray.

El líquido no se debe aplicar directamente al dispositivo sino aplicar unos cuantos spray a un paño suave, en cantidad suficiente para que quede húmedo pero no estilando. Se limpia todo el dispositivo, con especial cuidado en los botones ya que si por alguna razón aplicamos demasiado líquido en el paño, este puede escurrir por los botones hacia el interior del dispositivo.

Una vez limpiado el dispositivo, procedemos a limpiar con otro paño esta vez seco para retirar el eventual exceso de líquido de limpieza.

Si hicimos todo correctamente al cabo de unos 5 minutos el alcohol isopropílico se habrá evaporado por completo y podemos volver a encender nuestro dispositivo móvil, y de esta forma ya no estaremos expuestos a dichos patógenos y tampoco expondremos a nuestra familia.

Finalmente cabe hacer una aclaración. El uso diario de un dispositivo móvil fuera de un hospital no requiere que lo limpiemos o desinfectemos. Todos los días nos exponemos a patógenos menores, de hecho convivimos con bacteria saprófitas en nuestra piel, nuestra boca e intestino y por lo tanto no es necesario entrar en la paranoia de desinfectar todo y transformarse en un misofóbico.

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fuente: Dr. Edison Montes

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