El caso Capuccino

El caso Capuccino

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El caso Capuccino

No hay cosa más incómoda que quedarse con la duda. Soy curiosa por esencia, por algo estudié Periodismo, pero desde que fui diagnosticada con Diabetes Mellitus 1 (DM1) y Enfermedad Celiaca mis dudas aumentaron, sobre todo cuando se trata de averiguar qué contiene lo que estoy comiendo o bebiendo.

Lo que llamo caso Mocachino ocurrió hace algunas semanas. Trabajo en Valparaíso, donde la primavera recién comienza a afirmarse, por lo que hemos vivido mañanas bastantes heladas. Uno de esos días me tenté y compré un nescafé mocachino, de esos de máquinas que están ubicadas en todas partes.

Pasaron unas horas y el dolor de estómago era tan fuerte que me hizo pensar que estaba con una crisis celiaca. Para asegurarme que fuera eso fui hasta la máquina de cafés, pero no existía ningún antecedente acerca de la composición de esos cafés. Luego, le comenté a mis amigos twiteros, quienes me recomendaron llamar al Servicio de Atención al Cliente de Nestlé.

Llamé. Amablemente me atendió una operadora. Le consulté si los cafés de esas máquinas tenían azúcar y/o gluten. Respecto a esto último me dijo que Nestlé está certificando que sus productos no estén contaminados con esta proteína, por lo que no pueden dar certeza de aquello. Y respecto al azúcar, me tomó los datos para que un nutricionista de la empresa me llamara porque en realidad ella no sabía.

Pasaron unos días y se contactaron conmigo. Efectivamente, la empresa está certificándose como libre de gluten, y en particular los llamados Coffee Mix –que corresponde a mocachino, capuchino clásico y capuchino vainilla- aún están siendo analizados por Convivir, que es la fundación que publica el listado actualizado de productos sin gluten.

Y en cuanto al azúcar, el nutricionista reconoció que sólo el capuchino clásico no tenía azúcar, el resto sí. Cuando le pregunté qué pasaba con los otros cafés de la colección (latte, vainilla, capuchino moca, latte vainilla, americano), me indicó que no tenía conocimiento de esas variantes. Además, admitió que los sachés de estos productos que se comercializan en los supermercados listos para que los consumidores los preparen en sus hogares, no tienen la misma composición de los de las máquinas expendedoras, porque se trata de producción a granel.

Entonces, mi conclusión fue: no compro más estos productos porque ni siquiera la misma empresa sabe de qué están hechos sus cafés. No tengo la certeza que sean libres de gluten y azúcar. Y por lo anterior, creo que es fundamental que los vasos en que se distribuyen contengan la información nutricional respectiva. Para mí es fundamental conocer los componentes, como paciente, pero también como consumidora. No les parece?

Más información: Come más Come Mejor.

fuente: Karina El caso Capuccino

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