Día Mundial de la Alimentación

Día Mundial de la Alimentación

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Día Mundial de la Alimentación

A propósito del Día Mundial de la Alimentación, celebrado el 16 de Octubre, me permito compartir con ustedes algunas reflexiones sobre lo que se hace en Chile para celebrar este día y la mínima implicancia que tiene en el desarrollo de nuevas estrategias para relevar el debate sobre la alimentación saludable.

Generalmente, si tenemos suerte, durante una semana vemos como en la atención primaria hay carteles por todos lados hablando de lo bueno que es tener una alimentación sana, a veces hay videos, algún taller en la sala de espera y muchos folletos explicativos.

También se puede ver que en las Universidades se organizan charlas con expertos y algún miniseminario con un cóctel “saludable” al finalizar. Con esto quedamos todos felices y volvemos a la vorágine del día a día ¿no?

Lo preocupante viene cuando vemos cifras que nos indican que en general, las personas con sobrepeso no se identifican en ese grupo y sobretodo cuando aún existe el concepto de que “un niño gordito es un niño sanito”

Sin ir más lejos,el año pasado nos llega un informe desde la OCDE  (“Panorama de Salud 2011″) que nos sitúa en el 4° lugar con mayor prevalencia de obesidad y 5° en la población de entre 5 a 17 años. Además, hace rato que superamos la barrera del 50% en cuanto al exceso de peso en mayores de 15 años, y ya en 2010 teníamos  300.000 personas con obesidad mórbida.

Si queremos ser más alarmistas, 1 de cada 3 niños menores de 6 años tiene malnutrición por exceso, pero OJO, sólo contando a quienes son atendidos en el sistema público.

Revisando estos datos, me encuentro con un comentario del Ministro de Salud en el que reconoce que por enfocarnos en el plan AUGE no se le ha dado suficiente importancia a la prevención y que se tomarán medidas…me quedo perpleja porque ya estamos a 2012 y, francamente, el programa Elige Vivir Sano es una burla como estrategia contra la obesidad,considerando que ni siquiera está alineado con los objetivos de la década y es auspiciado por empresas de comida rápida.

La verdad es que, a pesar de los millones de pesos que le cuesta este problema al sistema, no hay iniciativas integrales que permitan tener un poco más de esperanza. Porque quienes estamos día a día enfrentados a esta situación, nos damos cuenta que lo que se hace es a medias y dejando todo en manos de la atención primaria con sus ya sabidos recursos escasos y metas ilusorias que cumplir.

Hay algunas iniciativas en las que ajustando ciertos detalles pueden mejorar bastante, como el  Programa Vida Sana, que es un dolor de cabeza para quienes lo ejecutan.También es cierto que se cuenta con un equipo de promoción en cada Cesfam que se precie de tal, por lo que  no podemos alegar que no nos han dado una mano.

Sin embargo, como el título lo indica, este debe ser un esfuerzo a nivel mundial. Si lo llevamos al ámbito local, debemos realizar esfuerzos interdisciplinarios, es decir, no podemos excluir del tema a los empresarios de la industria alimenticia, los medios de comunicación, establecimientos educacionales y de manera muy importante a los hogares.

Un ejemplo de lo que se puede lograr uniendo todos los frentes es explicado en esta ponencia en TED,  del reconocido chef Jamie Oliver, que ha impulsado novedosos cambios en una pequeña localidad de ese país (no les tomará más de 20 minutos).

Lo más rescatable de esta iniciativa es intentar devolverle el valor cultural y saludable que tiene la comida hecha en casa y compartir la hora de la comida con toda la familia.

Haciendo un ejercicio mental, recuerden cuándo fue la última vez que vieron a su abuela cocinar y háganse esta pregunta: ¿sus nietos los verán cocinar a ustedes?

La sociedad ha ganado mucho en tecnología y en reducir los tiempos para todo, somos campeones en comprar iPhones o iPads y hacer largas filas para obtenerlos si es necesario, pero AY! de que nos toque ir al supermercado o a la feria. Si salimos en 15 minutos ya estamos amurrados y si la cajera es lenta, peor aún.

Por lo mismo, tenemos niños que en su vida han llevado una fruta de colación (háblele de un membrillo colegial a su retoño y aprecie su cara de infinito  asombro). O por último esos paquetitos de arroz inflado o un pancito con huevo que se peleaban tus compañeros. Actualmente parece ser que si no tiene stickers, no sirve.

Entonces, frente a este panorama, la respuesta de las escuelas ha sido incorporar fruta a sus postres, relegando a la inextinguible jalea de la bandeja del almuerzo, y como si fuera poco han decidido quitarle TODA la sal a sus preparaciones. El único problema es que los niños NO están comiendo. ¿Qué pasó?

Resulta que si usted le quita la sal en el colegio sin educación previa a los mismos profesores, a los padres y por supuesto a los alumnos, los niños jamás van a encontrar sabrosa esa comida y por consiguiente, la única alternativa que les queda a los profesores es andar con un salero durante la hora de colación (aunque usted no lo crea).

Así las cosas, damos un paso adelante y retrocedemos dos, y seguimos viendo como la obesidad sigue aumentando en nuestras narices y no hay un real compromiso con estas personas, que lo único que esperan es ser obesos mórbidos para poder operarse.

Pero, como no todo está perdido, para finalizar les dejo esta hermosa iniciativa de una escuela en el Bronx (USA), donde sus “paredes y techos comestibles” ya se han metido en el mismísimo centro de Nueva York.

 

 

  Si ellos pueden…

 

fuente: Dafne Arenas Día Mundial de la Alimentación

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