Depresión en la clase alta: El caso de Pablo Longueira

Depresión en la clase alta: El caso de Pablo Longueira

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Depresión en la clase alta: El caso de Pablo Longueira

Hace 2 días, pareciese que el libro del psiquiatra iraní-norteamericano Nassir Ghaemi “A First-Rate Madness: Uncovering the Links Between Leadership and Mental Illness” ha vuelto a justificar su acierto. Éste trata sobre los grandes líderes mundiales -la clase alta- y sus posibles rasgos mentales patológicos que les permitieron lograr su éxito. El candidato presidencial de la centro-derecha chilena, Pablo Longueira, renunció a la carrera presidencial, a 4 meses de los comicios. Sus hijos anunciaron la decisión a todo Chile, reconociendo abiertamente que es debido a una fuerte depresión.

El terremoto político fue inmediato. Y la conmoción emocional vino después, como la ola de un tsunami. De pronto, todas las personas comenzaron a vociferar sus conocimientos sobre depresión y reconocieron tener familiares que la sufren. La empatía llegó a niveles infinitos, la depresión dejó de ser tabú, el diagnóstico pasó a ser cool. Todos eran psiquiatras y psicólogos.

Si bien lo anterior responde más bien a la normal búsqueda de notoriedad y reconocimiento a través de redes sociales, todo teñido por ese habitual morbo farandulero de la política, debo reconocer que me gustó lo ocurrido. Por fin la gente hablaba de la depresión como si fuese la diabetes, hipertensión arterial o lupus. Con conocimiento -lo que sea, vale el intento-, con empatía -a veces con burlas- y sin tabúes. Lo ocurrido ha sido un avance, lamentablemente a expensas de un líder nacional.

Aprovechemos este suceso para progresar en el tema, desmitificar algunas cosas y aclarar algunas dudas. La depresión llena libros enteros con información, por lo que esta columna se centrará exclusivamente en los aspectos surgidos de esta historia. Pablo Longueira, con el respeto que se merece pero con el visto bueno que se otorga al ser él un personaje público, será mi caso de estudio.

pablo-longueira¿Qué es la depresión?

Es un síndrome, enfermedad, condición, estado… elija el término con el cual se sienta más cómodo. Se caracteriza por presentar un ánimo triste, una falta de energía y una incapacidad de disfrutar las cosas placenteras anormalmente aumentadas, y durante al menos 2 semanas continuas la mayoría del tiempo. Esto debe estar presente obligatoriamente para hablar de depresión.

Y acompañando el tronco principal recién descrito, encontramos sus ramas, que si bien también deben estar presentes para hacer el diagnóstico, lo hacen de forma tan variable como personas existen. Son los “síntomas accesorios”. Éstos pueden ser ansiedad aumentada, irritabilidad alta, apetito elevado o disminuido, insomnio o aumento de la necesidad de dormir, disminución en la actividad motriz, distractibilidad alta, desconcentración elevada, disminución de memoria, ideas de culpa anormalmente intensas, desesperanza, ideas de muerte o derechamente de suicidio.

¿Cómo le pudo dar una depresión… ¡¡una depresión!! a Pablo Longueira?

La depresión es la segunda causa de incapacidad a nivel mundial, sólo después de los eventos cardiovasculares. Además de su gravedad y cronicidad, esto nos dice que es muy frecuente. Es una condición que pueden sufrir ricos y pobres, mujeres y hombres, niños y ancianos. Pablo Longueira es sólo tan humano como cualquiera de nosotros, y así como podría sufrir de gripe o un infarto, hoy está padeciendo de depresión.

Pablo Longueira tuvo una crisis de pánico. ¿Por qué entonces dicen que tiene depresión?

Que una depresión presente además, dentro de su evolución, una o varias crisis de pánico no es raro. Es más, me atrevo a decir que es muy común. Es un síntoma que refleja la alta ansiedad que está sufriendo la persona en paralelo a su estado de ánimo depresivo.

depressionExiste un término muy médico llamado “comorbilidad”, que se usa cuando dos o más enfermedades co-existen al mismo tiempo. La depresión es muy común que presente comorbilidades con otras enfermedades psiquiátricas, por ejemplo, trastornos de ansiedad, de alimentación, consumo problemático de alcohol o drogas, etc.

Todo esto es mentira. ¿Cómo no se dieron cuenta antes de lo que tenía? ¿Por qué él no renunció antes si sabía de esto?

Existen personas cuyos rasgos de personalidad y fortalezas le permiten ocultar muy bien un estado de ánimo depresivo. Son capaces de pasar muchísimos meses actuando como si todo estuviese normal, incluso en su casa o con sus amigos más cercanos. Sólo cuando su depresión alcanza niveles bastante intensos, claudican, “dejan de nadar”, se dan cuenta de sus debilidades y condición humana, y dan uno de los pasos más difíciles en esto: pedir ayuda.

Además, existe un tipo de depresión que, en algunos casos, puede instalarse de forma muy rápida, en pocas semanas. Son personas que auténticamente estaban bien y que en pocos días empiezan a sentirse más melancólicas, y en un par de semanas la depresión llega a intensidades muy graves. ¿Cuál será el caso de Pablo Longueira?

Los reportajes en televisión hablaban como si Pablo Longueira estuviese muerto o jubilado para siempre…

Muy mal tratado el asunto. La depresión tiene tratamiento. En algunos casos las cosas evolucionarán bien luego de la primera opción terapéutica elegida. En otros, se necesitarán probar distintas opciones antes de ver una respuesta. Pero lo que predomina es el escenario positivo, los avances terapéuticos han sido inmensos durante las últimas décadas por lo que no cabe sino estar esperanzados que todo saldrá bien si algún cercano sufriese de depresión.

Pablo Longueira, por la personalidad que nos ha mostrado en estas décadas de exposición pública, y abogando osadamente a mi olfato con la casi nula información clínica que dispongo, me atrevo a decir que más pronto que tarde volverá renovado a las lides políticas. Reaparecerá como si nada hubiese pasado, tal cual lo ha hecho otras veces. Como nos enseña Ghaemi, al final de esta historia de locura en la clase alta, la enfermedad mental volverá a dar paso al liderazgo, a la normalidad.

fuente: Mario J. Hitschfeld (@mariohitschfeld)

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